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Nutrición

Hambre emocional: cuando comes por ansiedad

By 28 diciembre, 2020No Comments
Hambre emocional: cuando comes por ansiedad

Hoy en día no podemos evitar sentir estrés, preocupación o ansiedad. ¿En alguna de esas ocasiones has comido para sentir alivio?

Cualquier de nosotros hemos podido refugiarnos en algún momento en la comida para controlar esas sensaciones. ¿Nunca has llegado a casa, después de una jornada laboral complicada, y has sentido el deseo de cenar una gran cantidad de comida, hasta quedar saciado? Es posible que esa cena no respondiese únicamente a las necesidades fisiológicas de tu cuerpo, sino más bien a la búsqueda de un momento de “desconexión mental” a través de la comida.

Pero ¿por qué nos ocurre esto? Sería obvio pensar que si queremos comer es porque tenemos hambre. Sin embargo, acabamos de comentar que no es esta la única causa.

Está claro que comer es un acto fisiológico necesario, sin embargo, el deseo de comer puede estar influenciado por muchas causas, y la mayoría de estas no son fisiológicas sino emocionales. En el simple acto de comer y seleccionar tus alimentos influyen varios factores que todos conocemos, como: hambre, apetito (antojo), la disponibilidad del alimento, etc. Pero adicionalmente influyen tus emociones, estado de ánimo, sensación de estrés o ansiedad o incluso aburrimiento. En estas ocasiones, buscamos canalizar esa emoción a través del acto de comer (pensando que tenemos hambre), ya que los nutrientes que contienen hacen que tu cerebro secrete varias sustancias poderosas que producen placer (como la dopamina o la serotonina). Y no solo interviene nuestro cerebro: actualmente se considera que el estómago es nuestro “segundo cerebro”, ya que produce y almacena el 90% del total de la serotonina de tu cuerpo.

Por lo tanto, vamos a intentar buscar cualquier oportunidad para comer esos alimentos que nos producen sensaciones de bienestar o “felicidad”, los cuales suelen ser muy calóricos, con presencia de grasas y/o azúcares, ya que refuerzan en mayor medida que otros la sensación de placer.

No tenemos por qué considerar esto como un problema, pero sí si se convierte en una rutina, ya que sería cuando comenzaríamos a depender totalmente de la comida para satisfacer nuestras necesidades emocionales.

HAMBRE EMOCIONAL CUANDO COMES POR ANSIEDAD

¿Es importante que cambie este hábito

Fisiológicamente hay una afectación obvia, pero a nivel emocional existen consecuencias graves y es precisamente en este nivel donde se encuentra la raíz del problema. Por lo tanto, es un hábito al que tenemos que prestar atención para poder modificarlo, ya que puede conducirnos a tener sobrepeso u obesidad y en otros casos, a desarrollar otros trastornos alimenticios severos, perjudicando nuestra salud.

¿Qué puedo hacer?

Vamos a proponerte algunas ideas sencillas que pensamos pueden ayudarte a manejar este hábito:

  • Es mejor que evites comprar esos alimentos que sabes que acabarás comiendo de manera impulsiva (bollería, snacks, etc.), ya que, si los tienes en casa, es más probable que los tomes. Y si te sientes enfadado o triste, es mejor posponer la idea de ir al supermercado hasta que tus emociones hayan vuelto a la normalidad.
  • Lleva un diario de comidas. Anota lo que comes, cuánto comes, cuándo comes, cómo te sientes cuando comes y cuánta hambre tienes. Con el tiempo, podrías encontrar patrones que revelan la conexión entre tu estado de ánimo y la comida.
  • Mantén el estrés bajo control: Si el estrés contribuye a la alimentación emocional, prueba con técnicas de control del estrés, como el yoga, la meditación o la respiración profunda.
  • Aprende a evaluar si tu hambre es física o emocional. Si comiste hace solo unas horas y el estómago no te hace ruido, es probable que no tengas hambre. Dale tiempo al antojo hasta que pase; busca algo que hacer que no tenga que ver con comida, como dar un paseo, practicar un deporte con regularidad, llamar a un amigo, mirar una película, jugar con tu gato, escuchar música, leer, navegar por Internet, escribir…
  • Come prestando atención a los olores, las texturas, los colores de los alimentos… lo que te ayudará a tener descubrir nuevas sensaciones y te alejarán de la idea de una comida compulsiva. Pon también atención en cuándo lo comes, en qué lugar te alimentas, la velocidad que empleas. Estar presente mientras te alimentas es fundamental, así como darte tiempo para saborear y disfrutar plenamente del acto de comer.
  • No hagas dietas restrictivas sin supervisión profesional: en el esfuerzo por perder peso, es posible que limites demasiado las calorías, que comas los mismos alimentos una y otra vez y que te prohíbas los gustos. Esto puede hacer que aumenten tus antojos de comida, especialmente como respuesta a las emociones.
  • Intenta coincidir con otras personas que tengan metas similares, de esa forma es más probable que creas que también puedes lograr tus objetivos.
  • Si sientes la necesidad de comer entre comidas, elige un tentempié saludable, como frutas frescas, vegetales con un aderezo bajo en grasa, nueces o palomitas de maíz sin mantequilla, yogurt sin grasa, tostadas o tortitas integrales con queso fresco. Intenta alimentarte con comida real y evita los ultraprocesados.

Al lograr las pequeñas metas, tu autoconfianza mejorará y podrás continuar con cambios importantes en tu alimentación. Registra tus avances y reconoce tus éxitos de cada día.

HAMBRE EMOCIONAL CUANDO COMES POR ANSIEDAD

Si has intentado seguir nuestras recomendaciones, pero aún así sientes que es más complicado de lo pensabas y notas que esto se está convirtiendo en un problema en tu vida, sería recomendable que pidieses ayuda. Comienza contándoselo a la/s persona/a en quién más confíes y que pienses que va/n a escucharte y a comprenderte. Si eso no funciona o juntos buscáis una alternativa profesional, es aconsejable que pidas ayuda a un psicólogo que te ofrezca pautas concretas de intervención para tu situación.

Desde Psicovitalem queremos que tú y los tuyos cuidéis al máximo vuestro bienestar. Si tienes cualquier consulta o crees que necesitas aprender nuevas herramientas para lograr afrontar este reto, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estamos aquí para ayudarte.